Rooibos: qué es, diferencias entre rojo y verde, y por qué no es un té

Si has llegado hasta aquí buscando «qué es el rooibos», probablemente has visto la palabra en alguna tienda o la ha recomendado alguien y quieres saber qué estás comprando. Bien. Aquí va la respuesta completa, sin rodeos.

El rooibos no es un té

Esta es la primera aclaración importante. El té —el verde, el negro, el blanco, el rojo Pu Erh, el oolong— procede siempre de la misma planta: Camellia sinensis. El rooibos no tiene nada que ver con esa planta.

El rooibos (Aspalathus linearis) es un arbusto que crece exclusivamente en una pequeña región de Sudáfrica: las montañas de Cederberg, en la provincia del Cabo Occidental. No puede crecer en otro lugar del mundo. Esa especificidad geográfica —similar a como el champán solo puede llamarse así si viene de la Champagne francesa— es parte de lo que hace especial al rooibos.

La consecuencia práctica más importante: el rooibos no tiene teína. Nada. Cero. Lo que significa que puedes tomarlo a cualquier hora del día, incluso antes de dormir, sin que afecte a tu sueño.

Rooibos rojo vs rooibos verde: cuál es la diferencia

La confusión entre rooibos rojo y verde es frecuente. La diferencia es el proceso de oxidación, exactamente igual que ocurre con el té verde y el té negro:

Rooibos rojo es el clásico. Las hojas y tallos se cortan, se trituran y se dejan fermentar (oxidar) durante varias horas antes de secarse. Este proceso desarrolla el color rojo caoba, el sabor dulce y terroso característico, y los famosos antioxidantes. Es el que conoce la mayoría de la gente.

Rooibos verde se procesa sin fermentación: se corta y se seca inmediatamente, igual que el té verde. El resultado es una infusión más clara, más ligera y más herbácea que el rojo. Tiene más antioxidantes que el rojo fermentado, pero su sabor es más delicado y menos reconocible. Es menos común porque es más difícil de producir y más perecedero.

En 1000 Aromas tenemos ambas variedades: el rooibos rojo en versión pura y en más de una docena de blends, y el rooibos verde en su versión original y en algunas de nuestras infusiones funcionales.

Por qué el rooibos se volvió popular

El rooibos existe en Sudáfrica desde hace siglos —los pueblos khoisan lo usaban como planta medicinal. Pero no llegó al mercado internacional hasta principios del siglo XX, cuando empezó a exportarse a Europa como alternativa sin cafeína al té.

Su popularidad ha crecido en los últimos veinte años por varias razones: es naturalmente dulce (no necesita azúcar), no tiene teína, es compatible con la lactancia y el embarazo, y tiene un perfil de sabor fácil de beber. También es compatible con la leche —el «rooibos latte» es una de las bebidas favoritas de quienes no toman café.

Los mejores blends de rooibos que tenemos

El rooibos puro tiene su encanto, pero los blends permiten explorarlo de formas muy distintas. Estos son algunos de los que más nos piden:

Rooibos Chai Massai: rooibos con canela, jengibre, cardamomo, pimienta y anís. El chai sin teína más completo. Para quienes quieren el calor y las especias del chai sin el estímulo del té negro.

Rooibos Misty Cliffs: con guayaba, fresa y flores de cactus. Huele a tarde nublada junto al mar. Es uno de los más populares entre los clientes que no conocen el rooibos.

Rooibos Tiramisú: con almendra, cacao y chocolate negro. Como el postre, pero en taza y sin culpa.

Rooibos Sueños de África: manzana, moras, papaya y flores de azahar. El más evocador del catálogo.

Rooibos Jengibre-Limón: vigorizante y cálido. Para los días en que la garganta pide ayuda.

Cómo preparar el rooibos correctamente

El rooibos aguanta temperaturas altas sin amargar —a diferencia del té verde, que se estropea con agua hirviendo. Puedes prepararlo con agua a 95-100 °C sin problema.

Tiempo de infusión: entre 5 y 8 minutos. Cuanto más tiempo, más intenso. No amarga aunque lo dejes mucho rato, lo que lo hace muy permisivo para los que olvidan la taza.

Admite leche perfectamente —el rooibos con leche de avena es especialmente bueno. Y frío es excelente: déjalo enfriar, añade hielo y una rodaja de naranja, y tienes un refresco sin teína que puede sustituir a los refrescos azucarados.

Ver todos los rooibos de 1000 Aromas →

Carrito de compra